El Bellreguard dio la sorpresa de la jornada tras imponerse
(1-0) al Benidorm en un choque en el que los de Javi Rodado ofrecieron una
pobre impresión. Con esta derrota los benidormenses ceden el primer puesto de
la tabla y se complican sus opciones de lograr el ascenso directo a la Regional Preferente.
¿Por qué perdió el Benidorm ante el, hasta antes de la
jornada, antepenúltimo clasificado? Esta pregunta es la que rondará en la
cabeza de muchos aficionados al conjunto benidormense, ya que quien más, quien
menos, contaba con la victoria o, como mal menor, con el empate en este
desplazamiento hasta la localidad valenciana. Sin embargo, una serie de
factores acabaron por provocar la derrota de los de la Ciudad del Turismo.
La derrota se puede explicar desde las erróneas decisiones
del técnico. Javi Rodado sacó un once de garantías aunque en el mismo, y según
se supo a posteriori, aparecían jugadores con molestias físicas, algo que pasó factura. Además el técnico no
supo leer bien el partido y en la segunda parte, y a pesar de acumular hombres
en la zona ofensiva, el conjunto benidormense apenas inquietó al cancerbero
local. El equipo intentó entrar por las bandas, aunque los numerosos centros
realizados nunca encontraron un rematador. Y el intentar meterse con el
esférico en la portería tampoco era una opción viable ya que el rival se supo
defender con orden.
Tampoco hay que eximir de la culpa a los jugadores. Tal vez
por el cansancio típico de estas alturas de la temporada o por el parón que han
sufrido (el Benidorm ha jugado un partido de Liga en el último mes) , pero lo
cierto es que los futbolistas se mostraron lejos de su mejor nivel. De hecho,
futbolistas como Jorge, Sergio Agulló o Erick comenzaron el partido de forma
notable, aunque con el paso de los minutos se fueron diluyendo hasta
prácticamente desaparecer del envite.
Otros jugadores, como Gus o Javi Lapaz, intentaron echarse
al equipo a las espaldas. En el caso del primero, el benidormense fue un
constante quiero y no puedo. Buscó pases que casi nunca llegaron al destino
deseado y realizó acciones individuales que siempre morían en la frontal del
área rival. Por su parte, Javi Lapaz intentó aparecer en el partido, aunque los balones que tocaba eran en la
línea del centro del campo, muy lejos de su zona de influencia. Y ya se sabe,
si el delantero toca el esférico tan lejos del área… malo.
Tan mal jugó el Benidorm que apenas dispuso de cuatro
ocasiones claras a lo largo de los más de cien minutos que hubo de partido (se
descontaron diez minutos en la segunda parte ya que el colegiado tuvo que ser
asistido al sufrir unas molestias físicas). Gus dispuso de tres de estas
ocasiones, la primera con un lanzamiento de falta que salvó Tito y en la
segunda, en la única oportunidad clara que tuvo el conjunto benidormense, vio
como el meta local le ganaba la partida en un mano a mano. Su tercera ocasión
para marcar llegó con un lanzamiento de falta desde casi el centro del campo
que se fue por encima del travesaño. La otra ocasión que tuvieron los
benidormenses estuvo en las botas de Iván Santos en el minuto 99, aunque su
lanzamiento desde la frontal del área lo salvó el portero valenciano cuando la
pelota buscaba la escuadra.
Probablemente una de las opciones para desatascar el partido
hubiera sido los lanzamientos lejanos, sin embargo, salvo en acciones a balón
parado, estos disparos brillaron por su ausencia y eso dificultó más la labor
ofensiva del combinado de Javi Rodado.
También hay que destacar el buen partido que realizó el
Bellreguard. Los valencianos saltaron al campo con la idea de defender el 0-0 a ultranza y mostraron un
nivel sobresaliente en sus acciones defensivas. De hecho, estuvieron muy
ordenados durante el choque y cada vez que el Benidorm trataba de hilvanar
jugadas realizaban faltas que hacían que el conjunto visitante no encontrará su
ritmo de juego.
Probablemente lo más justo hubiera sido un empate, ya que
los locales solo dispusieron de dos ocasiones claras, la primera, la del gol, a
los 42 minutos, cuando Juanjo cabeceó un servicio de esquina y puso el 1-0. La
segunda llegó en la recta final del partido, aunque Héctor consiguió atajar el
disparo de los locales cuando se cantaba el gol en la grada.
De esta forma se escribe una dolorosa derrota del Benidorm.
Un tropiezo que viene acompañado por la pérdida del liderato y, sobretodo, que
convierte en una auténtica final el partido del próximo fin de semana ante el
Ondarense.
De cara a ese encuentro, Javi Rodado tendrá que trabajar
mucho durante la semana, especialmente el aspecto psicológico de los
futbolistas, ya que será un duelo clave, a cara de perro y en el que los
benidormenses se jugarán gran parte de sus opciones de poder ascender a la Regional Preferente.
Para ello deberán ganar y, sobretodo, ofrecer una mejor imagen que la ofrecida
esta semana en Bellreguard.
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